Una gran responsabilidad necesita de un gran hombre
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- Publicado en Lunes, 16 Mayo 2011 01:55
Fernando Fuenzalida sonriente en su oficina
Hace 32 años que Fernando Fuenzalida Vicuña ha estado presente en la Corporación para Ciegos. Comenzó en 1979 como usuario, para luego integrarse como miembro del directorio y ser hoy presidente del mismo por casi dos décadas.
Perdió la vista a sus 17 años en un ejercicio militar. Él y otros soldados estaban en la parte trasera de un camión y al saltar de éste justo cayó en una bomba que estalló y lo dejó herido junto a sus compañeros.
A raíz de esto, la Escuela Militar lo envío al hospital Walter Reed en Washington, EE.UU para su recuperación. Estuvo un año y medio bajo tratamiento, entre los cuales se sometió a un trasplante de cornea. Por un tiempo vio sombras y contornos distorsionados, pero finalmente su cuerpo rechazó la cornea artificial y dejó de ver definitivamente.
Cuando se encontraba en Estados Unidos conoció la Biblioteca para Ciegos del Congreso, que prestaba los libros en formato de audio, en ese tiempo las grabaciones venían en disco de vinilo. Fue la primera vez que conoció esta forma de intercambio de textos para las personas con discapacidad visual.
Cuando regresó a Chile les explicó a las fundadoras de la Corporación el sistema que se utilizaba en Norteamérica. Ya que ellas en un principio grababan lo que les pedían los no videntes, es decir textos de estudio o revistas para uso personal. De ahí salió la idea de grabar toda una obra literaria, formar una biblioteca y empezar con la modalidad de préstamos de libros.
En 1978 retornó por seis meses a EE.UU, esta vez a Denver. Estuvo en centros de ciegos y bibliotecas para discapacitados y de allá tomó la idea de implementar mayor seguridad en el Centro de Grabación para Ciegos (nombre con que empezó la corporación). Es decir, tener dos vías de evacuación para casos de incendios, mantener extintores en lugares específicos, enseñar a los videntes a no dejar las puertas abiertas para no bloquear los pasillos y que las ventanas sean de corredera, para que no se produzcan accidentes con los vidrios.
Dos años después viajó al Instituto de Ciegos en Salt Lake City y realizó talleres de cestería, carpintería y manipulación de herramientas. Además de tomar un curso que trataba sobre los accidentes hogareños, es decir qué hacer en caso de que se quiebre un vaso de vidrio, cómo manipular cosas calientes y todo lo relacionado con materias domésticas.
Además en Utah se maravilló con el sistema de préstamos que utilizan las bibliotecas para las personas discapacitadas visuales, puesto que le llegan gratis al hogar a través del correo y la devolución es en la misma forma.
A pesar de su discapacidad visual Fernando Fuenzalida, es un hombre capaz tanto o más que cualquier otro que contara con sus cinco sentidos buenos, a tal punto que lleva sentado en la presidencia del directorio de la Corporación para Ciegos 20 años y aún tiene las energías para otros tantos.
